El trabajo analiza, desde la psicología y el derecho, el caso de «G.», mujer migrante detenida que denunció abusos sexuales de un gendarme en 2015.
El análisis destaca cómo la interseccionalidad de su vulnerabilidad fue ignorada por tribunales que absolvieron al culpable basándose en estereotipos de «buena» o «mala víctima».
El texto denuncia que el sistema judicial opera como una «tecnología de género» que exige «moralidad impecable» para otorgar credibilidad.
Asimismo, aborda la construcción del concepto de trauma, señalando que la justicia oscila entre la victimización esencialista y la sospecha punitiva, proceso entendido como un juego entre «revictimización» y «desvictimización».
Finalmente, se concluye que el caso de «g.» evidencia una violencia institucional que solo puede confrontarse mediante una perspectiva de derechos humanos que rompa con los prejuicios heterocispatriarcales arraigados en la magistratura.
# desvictimización – violencia sexual – revictimización – buena víctima – tecnología de género
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